27 años después de la muerte de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:
“Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el
tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café
matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando
la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida
era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección
más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de
repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la
oportunidad de decir “Te Amo” por última vez. El dolor y la conmoción de
perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el
lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta
que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y
seguirá conmigo por siempre”.
“Te
extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el
tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro
café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu
mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada
porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a
punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso
dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener
el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por
última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está
conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en
nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que
seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y
seguirá conmigo por siempre”. - See more at:
http://culturacolectiva.com/las-cartas-de-amor-son-ridiculas/#sthash.1AF3WZXp.dpuf
“Te
extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el
tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro
café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu
mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada
porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a
punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso
dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener
el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por
última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está
conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en
nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que
seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y
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“Te
extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el
tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro
café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu
mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada
porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a
punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso
dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener
el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por
última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está
conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en
nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que
seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y
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27 años después de la muerte de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:
“Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre”.
27 años después de la muerte de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:
“Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre”.
27 años después de la muerte de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:
“Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre”.
27 años después de la muerte de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:
“Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre”.
27 años después de la muerte de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:
“Te extraño, John. 27 años han pasado y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo, compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día y ver tu mano tomando la mía que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder a un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir “Te Amo” por última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente está conmigo cada momento de cada día. Cuando toqué el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años y seguirá conmigo por siempre”.

