Y siempre busco salir de éste espacio. Tomo la música para generar otros, y
de esos otros, muchos más. Enfrento dos espejos y me voy multiplicando yo, la
música y los espacios.
En sí, no estoy acá, ni allá. Estoy en todos lados
pero, tampoco me siento parte de esas partes.
Voy y vengo. Estoy dentro de
mí, y me voy.
Entonces dejo de comprender la realidad y la irrealidad.
Pareciera que del lado de adentro de mis párpados estuviera dibujada la
infinidad, pareciera que mis párpados fueran los espacios y las partes.
Abro
los ojos y entonces la realidad deja de ser dibujada por mí y es la realidad a
la que nos obligan día a día. Esa que lastima, o que golpea, aniquila la
imaginación y no nos deja ver mas que lo que ella nos propone y no lo que nos
proponemos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario